domingo, 22 de junio de 2014

LA ESCUELA DE ARAGONÉS

El 29 de junio del año 2008, en el magnífico Ernst Happel Stadion de Vienna, ante más de cincuenta mil espectadores; en el minuto 33 de juego, después de que Fernando Torres le ganara la posición a Philipp Lahm, y definiera cruzado y el balón entrara ajustado al palo del arco defendido por Jens Lehmann, la selección de España, dirigida en aquel entonces por Luis Aragonés, se hizo Rey de Europa ante los siempre temibles alemanes y dejó de ser “una selección en el fútbol para convertirse en la selección del fútbol”. 

Vicente del Bosque tomó las riendas del seleccionado español campeón de Europa con la expectativa de seguir expandiendo el palmarés del fútbol español y lo haría de manera brillante… Combinó el “tiki-taka” de 2008 con una versión moderna del “fútbol total” de los pioneros Rinus Michels y Johannes Cruyff. España desplegó el mejor fútbol durante más de 5 años, marcando un nuevo hito al sumar la mayor cantidad de partidos seguidos sin perder (29), tocando la gloria en Johannesburgo al alzar su primera Copa del Mundo ante su “modelo ideal” Holanda, y repitiendo la hazaña europea frente a una renovada Italia en 2012. El estilo de juego ejercido por la selección de España se volvió reconocido y estudiado en todo el Mundo, buscando la forma de imitarlo y, cómo no, de derrocarlo.

 El miércoles 18 de junio, España quedó eliminada de la Copa del Mundo Brasil 2014 en apenas su segundo partido y recibiendo entre ambos 7 goles. La gran favorita a repetir la gesta de 2010 fue vapuleada y la era dorada del fútbol de España ha llegado, al parecer, a su fin, dejando la bacante a un nuevo monarca del fútbol mundial. Hay que buscar culpables: ¿Quiénes desembocaron esta tragedia?; ¿quién, con nombre y apellido, debe ir directo a la guillotina?… Los culpables fueron encontrados con las manos –o los pies- en la masa, la culpa es de Iker Casillas que le tapó hace 4 años ese penal decisivo a Óscar Cardozo en cuartos de final; que tendría una maravillosa tanda de penales en 2008 ante Italia y “Gigi” Buffón en uno de los duelos de arqueros más admirables del fútbol; es su culpa, sin duda, por ese reflejo de sacar el pie en un mano a mano que congeló el tiempo ante Arjen Robben. A la guillotina debe ir Andrés Iniesta que tuvo la astucia de definirla contra el piso en los últimos minutos de la gran final y tener la nobleza de dedicarle el Gol más importante de su vida a su compañero Dani Jarque. La culpa la tienen Holanda y Chile, fantásticos equipos, que con brillo en los ojos de sus jugadores y esperanza en su nación, asumieron el reto histórico de destronar a la campeona y saciar su sed de gloria. 

Por sobre todas las cosas, la culpa es de España por dejar el listón bien alto al próximo equipo que diga presente y se haga “la selección del fútbol” abriendo un nuevo ciclo dorado y nos ilusione de nuevo con el juego de este hermoso deporte. 

Jesús Villarroel

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